Sexo en Nueva York... o en donde sea.
Después de un parón de varios meses, las redactoras de Gema del Icia decidimos reabrir este espacio personal. Lo comentábamos hoy entre cervezas y tapas antes de entrar en el cine a ver, inevitablemente, Sexo en Nueva York , película de la que sólo hemos salvado a Dante, que por algo lo llamaban "el divino". Con su tradicional ñoñería en temas de sexo, - Charlotte delante de la niña no quiere que se pronuncie la palabra sexo, por lo que usa símiles pictóricos, o Miranda hace el amor con una camiseta que deben repartir los ultraconservadores a las parejas que pretenden llegar vírgenes al matrimonio, mientras que Samantha soporta airosamente unas demostraciones de sexo del vecino que a nosotras nos dejarían sin sueño una semana o sin pilas AA al estanco de la esquina-, su ñoñería en la forma de entender a las mujeres - todas a todas las edades queremos dos cosas: tiendas y tíos...- , y su inconsistencia argumental, la peli era un pretexto para reunirnos y decidirnos a ampliar...