Hotel

Me has citado donde siempre dentro de una hora. No sé cómo, me las he arreglado para estar, como siempre, puntual. He llegado sudorosa y agitada, con el olor del trabajo y la ciudad resbalando por la espalda. Pensé que era buena idea preparar el baño, esperarte entre espumas que relajen mis miembros, tensos aún por la prisas.
Pero me mandas un mensaje y quieres que me prepare para ti. Nada de baño. No tardarás...
Luego me pides que me vaya desnudando, que ya estás al llegar...
Entonces me imaginas desnuda bajo mi chaqueta de piel...
Y te demoras en llegar.
Pierdo la paciencia, te espero largamente sentada en el sofá con las manos crispadas.
Entras y no me dejas acercarme. Me miras largamente, he sido una buena chica, me olfateas sin rozarme apenas. El sudor , tu aliento, el cuero de la chaqueta se mezclan demandando más.
Te sientas en la cama sin abrirla , me pides que me abra la chaqueta. Disfrutas mirándome y me acerco con la intención de cabalgarte, pero no quieres que te toque.

Te levantas, me dices que me tumbe y me masturbe, quieres ver cómo me corro sola.
Eso me intimida, pero te sonríes y musitas muy despacio:
"Si es muy fácil... Imagina, por ejemplo, que tu amante te cita en un hotel y que tú llegas sudorosa y agitada, con el olor del trabajo y la ciudad resbalando por tu espalda. Piensas que es buena idea preparar el baño, esperarlo entre espumas que relajen tus miembros..."

(c) Foto de Calíope para Gema del Icia.

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