Gema prestada: otra vez Neruda
Ausencia
Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta,
herida por mí mismo
o colmada de amor,
como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío,
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido todo el agua y la sangre,
nos encontramos con hambre
y nos mordimos como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guárdame tu dulzura.
Yo te daré
también una rosa.
Neruda expresa muy bien la idea de la fugacidad del amor saciado. Apenas nos hemos separado, nuestros olores no se han disuelto todavía, pero ya llega la ausencia como una marca indeleble, pesando en nuestros cuerpos que eran etéreos unos momentos antes.
Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta,
herida por mí mismo
o colmada de amor,
como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío,
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido todo el agua y la sangre,
nos encontramos con hambre
y nos mordimos como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guárdame tu dulzura.
Yo te daré
también una rosa.
Neruda expresa muy bien la idea de la fugacidad del amor saciado. Apenas nos hemos separado, nuestros olores no se han disuelto todavía, pero ya llega la ausencia como una marca indeleble, pesando en nuestros cuerpos que eran etéreos unos momentos antes.
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