Sólo palabras

Habías conseguido que me estremeciera. Presté toda la atención posible a cada una de tus palabras. No me resultaba sencillo, me apoyé contra la verja del jardín, detrás de la palmera que me mantenía casi oculta, observando con disimulo a la gente que pasaba camino de sus trabajos.
No me paré a preguntarme cómo te las habías ingeniado para conseguir que me temblaran ligeramente las rodillas, seguía pensando que todo estaba bajo control y que no te dejaría llegar más allá de donde yo decidiera. Sólo que esta vez estaba deseando saber hasta dónde eras capaz de llegar.
Y no sé cómo lo adivinaste, no había ni un atisbo de duda, estabas trazando perfectamente el camino que me llevaba hasta donde tú querías.
No repetiré todo lo que dijiste. Yo no tenía fuerzas para responderte para explicarte nada. Sólo quería oír esas mismas palabras otra vez. Lograste que me quedara sin palabras, sin razones. Pero sí te dije lo que no había confesado antes, que tengo miedo a la pasión.

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